Hallan fósil de 500 millones de años: es el origen de los escorpiones y arañas

Una nueva especie fósil hallada en una formación geológica canadiense ha resultado ser el quelicerato más antiguo, situando el origen de escorpiones y arañas hace 500 millones de años.

Descrito en Nature, ‘Mollisonia plenovenatrix’ habría sido un depredador feroz, por su tamaño. Tan grande como un pulgar, la criatura exhibía un par de grandes ojos en forma de huevo y una ‘cabeza multiherramienta’ con largas patas para caminar, así como numerosos pares de extremidades que podían sentir, agarrar, aplastar y masticar todo a la vez.

Pero, lo más importante, la nueva especie también tenía un par de diminutas “pinzas” delante de su boca, llamadas quelíceros. Estos apéndices típicos dan el nombre al grupo de escorpiones y arañas, los quelicerados, que los usan para matar, retener y, a veces, cortar a sus presas.

“Antes de este descubrimiento, no podíamos identificar las quelíceras en otros fósiles del Cámbrico, aunque algunas de ellas claramente tienen características similares a las quelíricas — explica el autor principal, Cédric Aria, miembro de las expediciones al Esquisto de Burgess del Royal Ontario Museum desde 2012, y es actualmente becario postdoctoral en el Instituto de Geología y Paleontología de Nanjing (China)–. Esta característica clave, este escudo de armas de los quelicerados, todavía faltaba”.

Otras características de este fósil, incluidas las extremidades posteriores comparadas con las branquias, sugieren además que ‘Mollisonia’ no era una versión “primitiva” de un quelicerado, sino que de hecho ya estaba morfológicamente cerca de las especies modernas.

“Los ‘Chelicerates’ tienen lo que llamamos branquias de libro o pulmones de libro –explica Aria–. Son órganos respiratorios, están hechos de muchas láminas delgadas agrupadas, como un libro. Esto aumenta en gran medida el área de superficie y, por lo tanto, la eficiencia del intercambio de gases. ‘Mollisonia’ tenía apéndices hechos con el equivalente de solo tres de estas láminas, que probablemente evolucionaron de extremidades más simples”.

La “explosión cámbrica” fue “más rápida”

Los autores creen que ‘Mollisonia’ cazaba preferentemente cerca del fondo del mar, gracias a sus patas bien desarrolladas, en un tipo de ecología llamada depredación bentónica.

Debido a que tiene un aspecto tan moderno, los queliceratos parecen haber prosperado rápidamente, llenando un nicho ecológico al que otros artrópodos dejaron de atender mal en ese momento.

Los autores concluyen que el origen de los queliceratos debe estar aún más profundo dentro del Cámbrico, cuando realmente tuvo lugar el corazón de la “explosión”.

“La evidencia está convergiendo para imaginar la explosión cámbrica como aún más rápida de lo que pensábamos –destaca Aria–. Encontrar un sitio fósil como el Esquisto de Burgess al comienzo del Cámbrico sería como mirar al ojo del ciclón”.

La importancia del Esquisto de Burgess y depósitos similares, como la biota de Chengjiang, en China, radica en su excepcional conservación de las primeras comunidades de animales marinos en un momento de diversificación excepcionalmente rápida de las formas corporales llamada “explosión cámbrica”.

Los animales fósiles de estos sitios son notables por preservar una amplia gama de características morfológicas, como extremidades y ojos, pero también intestinos y, mucho más raramente, tejidos del sistema nervioso.

‘Mollisonia’ fue descrita por primera vez hace más de un siglo por el descubridor del Esquisto de Burgess, Charles Doolittle Walcott.

Sin embargo, hasta ahora, solo se conocían exoesqueletos raros de este animal.

“Es la primera vez que se describen pruebas de las extremidades y otros tejidos blandos de este tipo de animales, que fueron clave para revelar su afinidad”, dice el coautor Jean-Bernard Caron, Richard M. Ivey Conservador de Paleontología de Invertebrados en el Royal Ontario Museum.

“Maravillosos tesoros”

Los fósiles excepcionalmente bien conservados provienen de un nuevo yacimiento del Esquisto de Burgess cerca de Marble Canyon, en el Parque Nacional Kootenay, en la Columbia Británica.

“Marble Canyon es el centro de atención más importante de mi carrera hasta ahora. Esta área nos sigue brindando maravillosos tesoros año tras año –destaca Caron, quien ha liderado las expediciones del Esquisto de Burgess Shale del Museo Real de Ontario durante los últimos 10 años–. No habría imaginado que podríamos, de alguna manera, redescubrir el esquisto de Burgess así, cien años después, con todas las nuevas especies que estamos encontrando”.

Los especímenes de ‘Mollisonia plenovenatrix’ descritos en esta nueva investigación están mejor conservados que los encontrados en la cantera Walcott original que se encuentra a unos 40 kilómetros al noroeste de la cantera Marble Canyon.

Muchos otros fósiles encontrados en Marble Canyon y las áreas circundantes ya han jugado un papel crítico en nuestra comprensión de la evolución temprana de muchos grupos de animales.

Estos incluyen notablemente a los vertebrados, nuestro propio linaje, gracias a numerosos ejemplares excepcionalmente bien conservados del pez primitivo ‘Metaspriggina walcotti’.

Pero muchas especies nuevas esperan ser descritas. El último, un nuevo artrópodo depredador “tipo platillo volador” con enormes garras en forma de rastrillo llamado ‘Cambroraster falcatus’, se publicó recientemente, el pasado 31 de julio.

Los yacimientos fósiles del Esquisto de Burgess se encuentran dentro de los parques nacionales de Yoho y Kootenay y son administrados por Parks Canada.

Fue designado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1980 debido a su valor universal excepcional y ahora forma parte del sitio más grande del Patrimonio Mundial de los Parques Rocosos Canadienses.

Europa Press.

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