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La masacre de la familia mormona: efecto del narco-régimen venezolano

Todo lo mueve la narcodictadura venezolana bajo cuya protección opera la narcoguerrilla colombiana, que año con año suministra al tráfico de drogas más de seiscientas toneladas de cocaína en la región

Fuente: EL DIARIO DE HOY
La vil agresión de grupos de narcos contra una indefensa familia estadounidense mormona, entre Chihuahua y Sonora, al norte de México, es una más de las señales de envalentonamiento y total desprecio por la vida humana de esas mafias, que atropellan, secuestran, asesinan a adultos, jóvenes, estudiantes y niños de la edad que sea.
Todo lo mueve la narcodictadura venezolana bajo cuya protección y complicidad opera la narcoguerrilla colombiana, que año con año suministra al tráfico de drogas más de seiscientas toneladas de cocaína, heroína y otros alucinógenos que se consumen a lo largo de la ruta hacia Estados Unidos.
A raíz del atentado, el presidente Trump ofreció a su homólogo mexicano, Andrés Manuel López Obrador, el envío de tropas para perseguir y eliminar a los asesinos, pero AMLO considera que no necesitan esa cooperación, que “es mejor prevenir que lamentar” y que el uso de la fuerza contra la criminalidad no funcionó en el pasado.
Lo anterior sólo comprueba un hecho: que los narcos tienen como rehenes o extorsionados a muchas entidades y sectores en la gran nación. Obviamente no solo en México, sino a muchos en Hispanoamérica, como lo comprueba la amenaza de Diosdado Cabello, el número dos del régimen venezolano y vinculado por el ABC a los cárteles de la droga, de que se sentirían “vientecillos” en el Hemisferio, el veneno que causó graves disturbios en Ecuador y una terrible destrucción en Chile.
No hay país que esté verdaderamente a salvo de las hordas enloquecidas que en cualquier momento pueden arrasar con lo que tomó mucho esfuerzo, recursos, visión, esperanza y alegría levantar.
Por desafortuna las tropas y el operativo que Washington ofreció a México no se utilizan para ir al foco del cáncer: Venezuela. Es de allí de donde se ha denunciado que sale la droga para sostener la sangrienta dictadura cubana y la de Ortega, regímenes altamente represivos que pisotean derechos, libertades y el bienestar de la inmensa mayoría de pobladores, pues ciudadanos no lo son, sino siervos sujetos a las ocurrencias y caprichos de las castas en el poder, como lo fueron los pueblos rusos durante el estalinismo, la infernal dictadura que asesinó a muchísimas más personas que los nazis y que conjuntamente con Mao se adjudicaron cien millones de muertos.
Cien años de marxismo, cien millones de muertos, a los que hay que agregar las víctimas de las enloquecidas agresiones de bandas paramarxistas en África, Asia y otras partes del mundo, incluyendo nuestro país y otras tres naciones centroamericanas… Perpetraron todas las infamias y buscan ahora una “reconciliación”
A esto se agrega lo que los sajones llaman “insulto sobre la injuria, la agresión”. Después de los asesinatos, los saqueos, los secuestros, de ser culpables de atrocidades contra niños que reclutaban como carne de cañón y que en su mayor parte murieron, ahora empujan una “ley de reconciliación”, hacer “borrón y cuenta nueva”. O como tuvieron el cinismo de decir en un momento, eran “pecadillos de juventud” lo de andar perpetrando horrores, dejar familias sin sus hijos y muchas de ellas en la ruina, niños huérfanos, hermanos sin hermanos o todos los miembros de la familia muertos, a lo que se agrega una de las nefastas secuelas: las pandillas que copian sus estructuras, su falta de humanidad, su infernal ejemplo.
Toda América, desde Canadá hasta Chile, es victimizada por la droga y las truculencias de la narcodictadura venezolana, que envenena desde niños hasta viejos, es el sostén de mafias en todos los países, de los de acá en este Hemisferio y el resto del mundo.
Las tropas ofrecidas mándenselas a Guaidó…

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